150 años de historia

EL ORIGEN DEL VINO

La primera evidencia se encuentra en los restos de la antigua ciudad celtíbera de Segeda. Allí se ha encontrado y se han podido estudiar los restos de un gran lagar de vino con una capacidad de unos 2.000 litros, uno de los más antiguos de los que existen en el conjunto de España y también de Europa, y uno de los pocos que se conservan con tanta capacidad. Además, los estudios arqueológicos realizados indican que en este lagar se producía vino tinto sin dar lugar a duda alguna y que fue abandonado en el año 153 A.C.

LOS PRIMEROS PASOS

De esta rica historia y de lo que a ella aportaron otras culturas elaboradoras del vino, surgieron en el siglo XIX algunas bodegas artesanales con un primer planteamiento comercial del vino. Y es aquí cuando en 1867 apareció la familia Langa representada por Mariano Langa Gallego, iniciando una larga, dura, difícil pero bella y apasionante andadura por el mundo del vino. A este, y tras regresar de la Guerra de Cuba en 1898, le sucedió Juan Langa Mariscal, que no tardaría en darle un nuevo brío al negocio familiar.

EL PRINCIPIO DE LA EXPANSIÓN

En 1940 recogen las riendas del negocio familiar Juan y Sebastian Langa Langa, los cuales conservan bodegas en Morata de Jiloca, Calatayud y Jaca. Ambos hermanos consiguen mantener un tenso comercio de exportación a Francia, que supondrá en el futuro la puerta de entrada al resto de Europa.

EL IMPULSO DEFINITIVO

En 1967 Juan Jose Langa Fuentes termina los estudios de Ingenierio Técnico Quimico y junto con su hermana Maria Teresa Langa Fuentes deciden dar un nuevo empujón al negocio familiar, en lo que supone el avance más importante en la historia familiar. Por un lado, deciden dejar la venta de vino a granel e instalan la primera embotelladora de vinos en la zona en 1954. Gracias al empuje, tesón y a su fe en los vinos de la zona, fundan en 1989 la D.O.P.Calatayud, y consiguen el reconocimiento de Bodegas Langa como empresa histórica del CRCAVA.

TRADICIÓN E INNOVACIÓN

Hoy, atrapados por el mundo del vino, Juan y César Langa González representan la quinta generación de una familia que a lo largo de 150 años ha sabido ser fiel a la tradición heredada en este tiempo de padres a hijos y que, al mismo tiempo, ha incorporado los avances necesarios para adaptarse a las nuevas modalidades y exigencias en la elaboración.